La extraña política negociadora de las entidades financieras


Jamás entenderé, a pesar de que algunas personas han querido explicármelo, y que otras lo justifican, la extraña política negociadora de las entidades financieras con sus deudores.

Nunca comprenderé porqué cuando un deudor, acogotado por las deudas, pretende negociar con su entidad financiera y se alcanza la posición de plantear una quita, la entidad se niega en redondo a aceptarla, a sabiendas en la mayoría de los casos de que difícilmente podrá recuperar nada más en muchos años del deudor.

Esta actitud podría tener una explicación basada en las exigencias de provisión del Banco de España, o en una política general de la entidad, pero lo que realmente es incomprensible es que meses después de esta negociación, la entidad financiera en cuestión venda el crédito fallido a un fondo buitre por valores que no alcanzan en la mayoría de los casos ni siquiera el 5% de dicho crédito, cuando el pobre deudor ha ofrecido cantidades muy superiores y no han sido aceptadas por la entidad.

Ello supone mantener al deudor en todos los ficheros de morosos, impedirle proseguir con su actividad de manera razonable, cuando se trata de un empresario, continuar incrementando la deuda con tipos de interés, probablemente abusivos, que nunca se cobrarán, y si se llegan a cobrar, situar en una situación de indigencia social a muchas personas que tan solo han sido culpables (en la mayoría de los casos) de estar ahí cuando ha llegado el tsunami. Por supuesto no se puede generalizar nunca, pero hoy, en el difícil momento que atraviesa la sociedad, me atrevo a decir que la mayor parte de los deudores con entidades financieras no forman parte de ese grupo de indecentes especuladores que han contribuido a esta sangrante crisis generalizada, sino que son personas y empresarios honrados que, o bien han perdido el puesto de trabajo del que disponían, o bien como empresarios, han acusado en su cuenta de resultados el desesperante descenso de ventas que la situación general ha supuesto en todo los sectores.

A veces me planteo si quienes dirigen las entidades financieras viven en este planeta, y alcanzo a entender porqué han llegado a la situación en la que se encuentran. Una pésima gestión del riesgo fue la primera parte del problema; una lamentable gestión de la morosidad ha sido la segunda parte, probablemente porque las personas al frente de estos departamentos eran colocados ahí sin ningún conocimiento del mundo del recobro, con la única preparación de “somos el poderoso, y sólo se pasa por donde nosotros decimos”, un cementerio de elefantes en muchos casos, como se puede demostrar sin duda alguna. La mayor parte de empresas y profesionales dedicados a la gestión de la morosidad han flexibilizado sus conductas y sus criterios de reclamación en los últimos años. Reclamar un impago no exigía lo mismo hace diez años que desde los últimos cinco, y las entidades financieras siguen ancladas en el pasado, haciendo un flaco favor a la sociedad.

Que alguien me explique, por favor, cuándo se van a enfrentar a la realidad y cuándo van a empezar a ponerse a la altura de esta sociedad que tanto ha hecho por ellas estos años, en los que estamos pagando sus desafueros, y nuestros hijos seguirán haciéndolo durante mucho tiempo.

fondos buitre

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Y como premio…Telefónica


En el día de ayer saltó la noticia del nuevo fichaje estrella de Telefónica. Las ilustres cabezas pensantes de la compañía decidieron contratar, como premio a sus conocimientos y a su calidad profesional, a un caballero que ha sido incluido recientemente entre los cinco peores directivos del mundo. Estupenda elección, sí señor. Cada uno en su casa hace lo que quiere, por supuesto, pero Telefónica lleva un camino ejemplar últimamente: Zaplana, Urdangarín, y ahora, como colofón, Rodrigo Rato.

Rodrigo Rato ha protagonizado en los últimos años una parte importante de la política nacional e internacional: fue desde 2004 a 2007 el Director Gerente del FMI que no sólo no vio venir la crisis sino que con su actuación ayudó a su nacimiento. El propio FMI elaboró un informe demoledor sobre la etapa en la que dirigió dicho organismo, que lo puso a los pies de los caballos.

Tras su salida precipitada del Fondo, cuando la crisis ya asomaba la nariz entre nosotros, a finales de 2007, el Sr. Rato recibió en reconocimiento por su estupenda labor, el buque insignia del PP en aquellos momentos: Bankia, un trasatlántico, que el bueno de Rodrigo convirtió en Titanic al poco de coger el timón.  Salió nuevamente por piernas, de la noche a la mañana, no se sabe si porque ignoraba cómo arreglar el desaguisado o porque le iban a sacar de ahí con lejía en cualquier momento. Lo cierto es que el bueno de Rato, dejó tirados a impositores e inversores y se marchó a su casa…unos meses; se escondió de todo el mundo, no dio la cara, desapareció de la escena pública, y no volvió a aparecer hasta que el Juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu le llamó a declarar en condición de imputado por la querella interpuesta por UPyD.

Pero no pasa nada, ya saldremos del paso, debió pensar don Rodrigo. Como mis amigos me deben infinidad de favores, ya encontraré algo rápidamente. Dicho y hecho. Unas llamadas de teléfono, unas conversaciones alrededor de una buena mesa, varios vinos después y algún toque para recordar lo que me debéis y todo lo que tengo que callar, y alehop! Telefónica, la empresa posiblemente más importante del país, tenía unos euritos dispuestos para ser asignados a don Rodrigo, que dada su influencia parece que se trata más de un rey astur que de un simple político.

Lo lamentable de la situación es que estos enjuagues políticos se produzcan en España en estos momentos, en los que la mayoría de los ciudadanos están atravesando graves dificultades y en los que las empresas de nuestro país, la gran mayoría de las pequeñas y medianas empresas, se encuentran al borde del abismo, a pesar de haber actuado profesional y honradamente durante muchos años. Y, sin embargo, observan con estupefacción, cómo quienes han obrado de forma irregular o, al menos, han formado parte del problema, no sólo se van de rositas sino que continúan su carrera profesional recibiendo palmaditas en la espalda, y retribuciones millonarias (sólo por ser ex-Director Gerente del FMI, la prensa informa que percibe una pensión de 36.000 €). ¿Cómo puede entenderlo quien se ha quedado en el paro porque la empresa donde trabajaba ha cerrado, o el empresario que ni siquiera puede recibir prestación por desempleo y ha perdido su vivienda tras años de luchar contra el tsunami de la crisis? No lo pueden comprender, sencillamente porque es incomprensible. E indignante. Por cierto, Telefónica fue privatizada en 1997 durante la etapa de Rato en el Ministerio de Economía. ¿Será este fichaje la devolución de algún favor debido? Siento asco.

Desde el punto de vista jurídico, la contratación de Rato es perfectamente legal. Desde el punto de vista ético, no aguanta el más mínimo “test de estrés”: una persona imputada, co-responsable de la situación económica, designado entre los cinco peores directivos de 2012, y cuya capacitación profesional para asesorar a una empresa de telefonía es la misma que la de un niño para dirigir un laboratorio médico, sólo puede entenderse desde el prisma de la devolución de favores, o desde la óptica de las relaciones personales que este señor puede aportar para obtener contratos en el exterior (o en el interior), contratos que si necesitan de su intervención es porque su firma no tiene nada que ver con el desarrollo técnico o tecnológico que aporta la compañía, sino con los líos políticos que enlazan las relaciones entre los países y que, no lo olvidemos, son el germen de lo que nos está ocurriendo. La ética en los negocios, esa interesante asignatura que imparten las escuelas de negocios modernas, y de la que tanto se les llena la boca a los grandes empresarios de este país cuando tienen que salir a la palestra, ha quedado relegada en esta ocasión nuevamente en favor de las conveniencias económicas y de las amistades peligrosas.

Va a ser difícil la salida de esta crisis. Pero saldremos, y la salida llegará sólo de la mano de los ciudadanos y de los empresarios honestos de este país, que son la gran mayoría, porque gracias a esta caterva de señoritos (éstos y los otros, no lo dude nadie) y de este perfil de personajes sin escrúpulos no conseguiremos nada. La ayuda no vendrá de ellos sino de nuestro esfuerzo y sacrificio. Ellos no van a cambiar, salvo que la sociedad les relegue al descrédito y a la desconfianza.

La semana próxima nadie recordará la noticia, porque el convulso día a día nos traerá novedades más lamentables, pero lo de Rato y Telefónica es de aurora boreal, es la constatación de que todo sigue igual, y de que los de arriba seguirán así mucho tiempo, a no ser que nos neguemos a admitir estas conductas y las reprobemos expresamente, todos a una.

“Inside Job” o cómo se fraguó esta crisis


Ayer disfruté del documental “Inside Job“, una explicación dura de cómo hemos llegado a esta situación: hipotecas basura, titulización, comercio de humo, impagos, desastre y boom, la burbuja ha estallado. Recomiendo verlo, para reflexionar sobre adónde nos lleva la codicia. Todo, absolutamente todo lo ocurrido desde hace tres años en el mundo financiero tiene exclusivamente una causa: la avaricia de unos pocos, y la ingenuidad de muchos, aunque en realidad, pienso que en el fondo el pecado de la avaricia es achacable a todos.

El documental saca los colores a numerosas figuras de las altas finanzas norteamericanas; destaca la evolución de personas que tan pronto cobraban del erario público como de empresas privadas (Bancos, agencias de calificación) lo que mermaba su imparcialidad. Cuenta cómo se han amasado fortunas con el engaño y la ingeniería financiera. Y cómo el momento en el que nos encontramos es fruto irremediablemente de la falta de ética y honradez de personas a las que teníamos por honestas.

Resulta duro pensar en las manos en las que estamos, y cómo el sistema permite estos reiterados abusos, que nos llevan poco a poco donde ahora estamos. Ni siquiera las indecentes indemnizaciones y jubilaciones de cargos directivos de Cajas de Ahorro y Bancos en España se acercan a la desfachatez con la que nos han gobernado quienes manejan los hilos financieros del mundo.

Es una película digna de ver y de la que se deben extraer gran número de mensajes. Lo peor es que esta indignidad todavía está muy arraigada en la sociedad actual, y seguirá primando sobre los valores más importantes de nuestro mundo.

Prepotencia de las entidades financieras


Las entidades financieras y los Bancos han cambiado su discurso de manera radical en los últimos meses. Las tensiones de los tests de estrés, el brusco descenso de sus resultados, los procesos de concentración en los que se encuentran, y la presión por la falta de liquidez de la que la mayoría de ellos adolece, les ha llevado a adoptar aptitudes de prepotencia que chocan, en ocasiones, con las propias normas de autonomía de la voluntad.

Esta mañana he asistido atónito a una operación de refinanciación en que una entidad, Bankinter, pretendía decidir cuál es el precio por el que se debe transmitir un inmueble entre dos partes, amenazando con no firmar la operación si no se fijaba el precio por ellos estipulado; a que era la entidad quien quería fijar el impuesto a pagar; a que la concesión del capital prestado estuviera condicionado a la suscripción de un seguro totalmente ajeno al negocio (ni de incendios, ni de responsabilidad civil, ni de vida-amortización); a que se retuviese el sobrante de la operación para el pago de posibles impagos del prestatario, y además a tener que escuchar que la opción sólo beneficia al referido prestatario. Sin olvidar el abuso consistente en estar obligado a pasar por la tramitación de la entidad, y desconocer lo que se va a firmar hasta el mismo momento de la firma porque la entidad no remite borrador alguno al cliente para su examen.

Es un lástima que la situación sea la que es, porque a todos perjudica, pero es irresponsable pensar que con estas actitudes se va a ayudar a mejorar la imagen de las entidades financieras. Traspasan, en mi opinión, el límite de la autonomía de la voluntad, y establecen, como hasta ahora, condiciones abusivas en una relación bilateral que debía ser equilibrada y no deja de ser un abuso desemesurado de las fuerzas de uno frente al otro. Evidentemente, la operación no se ha firmado.

 

CAM-CAJASTUR, LA LUCHA CONTINÚA


Desde mi artículo del pasado lunes, los hechos se han precipitado de manera vertiginosa. Ya advertía en él que las respectivas Asambleas deberían dar su aprobación al proyecto de Banco Base, y si la integración no salía adelante, cada entidad por sí sola debería salir a la búsqueda de nuevos socios, ya que por sí solas difícilmente alcanzarían los requisitos de solvencia exigidos por el Banco de España.

Lo cierto es que tan solo dos días después, cuando parecía que los problemas entre los cuatro compañeros se había solucionado, las informaciones son totalmente diferentes. Ahora parece que el SIP está definitivamente roto y el mercado está penalizando ya de forma anticipada a CAM, la gran perjudicada por la ruptura.

Es de imaginar que los teléfonos de las oficinas de estas entidades estarán echando fuego pues los clientes estarán viviendo con gran incertidumbre el devenir de los acontecimientos; y los sufridos empleados estarán pasando momento de zozobra ante la continuas informaciones que salen a la luz sobre nacionalización o compra por parte de grandes grupos. Estoy pensando sobre todo en CAM que parece ser la más dañada de las cuatro entidades. En toda esta historia Caja Cantabria y Caja Extremadura han dicho poco; aquí la lucha por el poder parece que se producía entre Cajastur y Cam.

En todo caso, creo que hay que ser moderadamente optimista. Sea como fuere, no creo que los ahorros de los depositantes corran ningún peligro porque el Banco de España adoptará la solución adecuada, como ya hizo en el caso de CCM y de Cajasur.

Con toda seguridad, mañana habrá noticias. Pero este culebrón durará semanas.

NOTICIA DE HOY. BANCO BASE RESISTE


Hoy las informaciones parecen indicar que Banco Base se va a mantener. Que el pulso por el poder que estaba teniendo lugar ha terminado. O que el Banco de España ha puesto los puntos sobre las íes. Lo cierto es que a esta hora del lunes, el proyecto bancario encabezado por CAM y Cajastur parece que sigue adelante. Lo que habrá que saber es el daño que se ha producido en los ejércitos que lucharon en esta rápida batalla. Según algunas fuentes, CAM no quería acudir al Frob sino que buscaba la financiación bursátil. Otras noticias hablan de que la caja alicantina debería ver reducido su porcentaje en el grupo dado que los datos reales de sus activos discreparían en gran manera de los que inicialmente aportaron. Esto casa perfectamente con otras informaciones que hablan de lucha por el poder en el nuevo Banco.

De cualquier modo, se ha producido un nuevo episodio en la historia de las integraciones bancarias; un episodio que quizás no termine aquí. Con toda seguridad el Banco de España ha tenido mucho que ver en el desenlace, dado el nivel de intervención que a todas luces viene desempeñando en este proceso. En unos días habrá noticias nuevas al respecto. O bien las asambleas de las cuatro entidades participantes en Banco Base ratificarán el acuerdo de integración; o bien lo desaprobarán, en cuyo caso el proyecto está herido de muerte. En este último supuesto, habrá que ponerse nuevamente el mono de trabajo y salir a buscar aliados, porque mucho me temo que por separado los cuatro integrantes de Banco Base no alcanzarán los coeficientes de solvencia y capital requeridos.

BANCOS Y CAJAS, OTRA VEZ


Me aburren tremendamente las constantes noticias sobre Bancos y Cajas de Ahorros, tan solventes hace dos años, tan manifiestamente sanas hace unos meses, y tan “presuntamente” insolventes hoy. Me aburren y me indignan las declaraciones de unos y otros sobre su excelente estado hoy, y sobre su pésima situación mañana. Me cansa que cada día aparezcan en prensa una docena de artículos sobre el sector financiero, porque ya todos carecen de credibilidad: unos, porque quienes los escriben parecen ignorar de lo que hablan; y otros porque tengo la sensación de que únicamente pretenden correr una cortina de tapadillo sobre la verdadera situación del sector.

En el sector financiero hay entidades que están regular y entidades que están mal, pero ninguna está en un momento excelente. Y no lo están porque, de ser así, nos encontraríamos ante el único nicho de nuestra economía que no habría sido tocado por la vara de la crisis. Y eso, hoy en día, constituye un imposible. Ninguna entidad, ni los intocables Santander, BBVA o Caixa, las tienen todas consigo. Evidentemente, el incremento de los índices de morosidad ha derribado todas las políticas y estrategias de crecimiento de las entidades financieras; y el estrechamiento de los márgenes del sector bancario, como en todos los sectores, hace más complicado su desarrollo.

No es momento para analizar las razones de la situación, puesto que ya ha habido suficientes opiniones al respecto. Es momento para aportar soluciones. La imposición del Banco de España para lograr entidades con una mayor dimensión, injusta en algunos casos, busca únicamente crear grupos que respondan mejor al aumento de la morosidad y a la disminución de los indicados márgenes de su negocio. Es una solución comprensible, pero que no descubre nada nuevo. Las empresas grandes, bien dimensionadas, con una reestructuración correcta de sus costes, harán frente de manera más adecuada a los empujones de esta crisis que nos ha tocado vivir.

Quizás la única diferencia resida en la forma en la que se está llevando a cabo, por medio de integraciones salvajes, quieras o no quieras, que no atienden al criterio ortodoxo de una unión empresarial, y que se están llevando a cabo de modo excesivamente rápido, a mi gusto. Consecuencia de ello, y de las luchas de poder, son las increíbles situaciones que se viven en los últimos tiempos. Grupos como Banco Base, con Cam y Cajastur a la cabeza, que parece que rompen la baraja; sips como Banca Cívica, que parecían ya sólidos, admiten a nuevos integrantes, con la dificultad que supone incorporar a nuevos partenaires, con culturas empresariales distintas; o entidades como Unicaja, que va de una casa a otra buscando novia con la que convivir a partir de ahora( parece ser que el último intento con Caja Duero-España, va a ser el definitivo), nos dan ejemplos del maremagnum de situaciones inexplicables que se están produciendo.

Pues bien, toda esta serie de movimientos, a mi entender precipitados, se llevan a cabo, parece ser, únicamente porque el patrón del barco, el inefable MAFO, ha tomado la decisión de cambiar el mapa. Lo que no tiene ninguna explicación es que hace un año todo nuestro sistema financiero era el mejor de Europa, con mucha diferencia, y al que no afectaban las turbulencias de la crisis. Meses después, con los primeros tests de estrés, sólo había dos o tres entidades en una situación complicada; ya entonces empezaron a solicitar ayudas del FROB indiscriminadamente. Y ahora, en marzo de 2011, todas las entidades están buscando la fórmula sagrada para recapitalizares: nuevas ayudas del Frob, salidas a Bolsa, entrada de inversores extranjeros.

Mucho me temo que nos han engañado, y lo peor es que ahora los informes del Banco de España (no digamos los de Moodys y similares) han perdido toda credibilidad. O bien la situación real de las entidades financieras no era buena cuando así lo anunciaban a bombo y platillo; o bien ahora no es tan mala como nos cuentan. Creo que me voy a quedar con la primera opción, pero en todo caso, no es sano que paguen justos con pecadores, porque hay entidades en una satisfactoria situación que están recibiendo también las críticas generales, a pesar de haber hecho en su día bien las cosas; o no tan mal como los demás. Por ejemplo, las cajas aragonesas, de las que tanto en negro se dijo, y de las que tan poco se habla ahora.

Como decía antes, a mí me cansa tanta escenificación. Parece que el mundo empresarial se reduce al sector financiero y a los cuarenta y cuatro grandes invitados a La Moncloa, cuando en realidad este país, y todos, se mueve a través de las pymes, de los autónomos, de los emprendedores. No de esos monstruos que sólo se giran para limpiar sus engranajes y mejorar su cuenta de resultados, cuando ya no ganan tanto como ganaban.